TRABAJAR EN UN PSIQUIÁTRICO

TRABAJAR DE ENFERMERA DE UN PSIQUIÁTRICO ES LA MEJOR EXPERIENCIA QUE HE TENIDO, ES ALGO ÚNICO Y MARAVILLOSO.

Cómo ya os he comentado, la Enfermería Psiquiátrica es de gran importancia, y sobre todo también, de tener mucha psicología y paciencia.

Os quiero contar que trabajar en un psiquiátrico es uno de los trabajos más bonitos donde he estado. Hay que tener mucha paciencia, por supuesto, hay que armarse de valor también y luego solo hay que dejarse llevar y sacar el enfermero que llevas dentro, porque cada uno de nosotros tenemos unas formas y unos métodos distintos de actuar.

Yo he aprendido que el paciente psiquiátrico necesita mucho amor, es cierto que existen diversas patologías, hay que adaptarse a todas y cada una de ellas y conocerlas a la perfección para poder ayudar en lo máximo posible. Pero no nos olvidemos que son personas, que a lo mejor necesitan algo más de atención, que necesitan que estemos pendientes de sus medicaciones y no hacer que caigan de nuevo. Las vidas que ellos llevan en estos lugares son realmente rutinas, entonces intentemos hacer de sus días los mejores días que puedan tener. Porque la recompensa que aquí se obtiene es el observar con tus propios ojos como el paciente va mejorando, y lo ves caer también, pero ahí estás tu, para evitar o para intentar que esto ocurra el menor número de veces posibles.

Así que procuremos calmar sus dolores, cuidarles, atenderles, pero sobre todo estar a su lado cuando más lo necesitan. O incluso sin que lo necesiten.

No perdáis la oportunidad de trabajar en un Psiquiátrico si tenéis ocasión.

ENFERMERÍA PSIQUIÁTRICA

En esta nueva entrada quiero que se conozca más a fondo la enfermería psiquiátrica, creo que está algo olvidada, siendo una rama fundamental.

Tendemos a centrarnos en los cuidados paliativos, cuidados ginecológicos, en la atención al anciano geriátrico, cuidados pediátricos o cuidados digestivos. Pero ¿y los cuidados al paciente psiquiátrico?

La Psiquiatría, dentro de la Enfermería, es una de las ramas más desconocidas pero con gran importancia. Hablo en primera persona contando mis experiencias y dando a conocer un poquito mejor este sector de la sanidad.

En una planta cualquiera, estamos acostumbrados a escuchar un: Gracias de nuestros pacientes, o alguna respuesta amable de su parte.

Con el paciente psiquiátrico no siempre es así, hay que tener en cuenta que muchos de ellos ni siquiera ingresan en la unidad por su propio pie. Son muy distintos entre ellos, desde una depresión, pasando por cambios en el estado de ánimo hasta un paciente psicótico, esquizofrénico o una bipolaridad. Necesitan medicación de manera más continuada para calmar las voces que escuchan en su cabeza o el deseo de pegar a alguien incluso autoagredirse. También sienten dolor aunque puede resultar complicado en ocasiones saber qué les ocurre.

Son contundentes, algo cabezotas pero algunos, cariñosos. Es importante realizar una buena exploración física, pero sobre todo a nivel de su estado clínico. Mantener una escucha activa y crear buenas alianzas con los pacientes es fundamental para un buen diagnóstico y para saber y conocer aspectos más profundos y ocultos de su vida que les cuesta expresar. Los signos y gestos no verbales son de gran ayuda, pueden revelar su estado de ánimo, si se encuentran confusos, si confían o desconfían, incluso nos pueden ayudar a averiguar en cierto modo si nos están contando la verdad.

Es de vital importancia establecer un trato adecuado para cada tipo de paciente, pero sobre todo, estar constantemente “encima” de ellos con el fin de que tomen su medicación. Son pacientes algo nerviosos, se alteran con facilidad, se agitan y se vuelven violentos. Por ello, las medidas principales siempre serán sus tratamientos vía oral o bien vía intramuscular, aunque en alguna ocasión hay que llegar a las contenciones.

Realizar juegos de mesa con ellos siempre es una buena idea para hacerles más amena la estancia y a la vez conseguir crear vínculos entre ellos mismos y con el personal. También los ejercicios de gimnasia les divierten, así como alguna que otra lectura o simplemente relajarse escuchando música. Dentro de los juegos no es importante que ganen o pierdan, es más, se le debe quitar toda la importancia que eso conlleva, ya que les puede causar enfrentamientos indeseados.

No toda la gente sabe lo que realmente trabaja un enfermero en las plantas o centros de Psiquiatría. Se tiende a pensar que es menos el trabajo que hay o que no es tan trascendental, pero la verdad es que es una manera distinta de realizar el trabajo enfermero; sobre todo consta de tener mucha paciencia y un saber estar, es necesario hacer en ocasiones de psicólogo, terapeuta, médico y enfermero a la vez; quieras o no hay más riesgos a nivel personal, pero todo esto lo agradecemos cada vez que notamos mejorías en cada uno de nuestros pacientes. Es muy emocional, la de historias que habremos escuchado de la gente que ingresa en estas plantas y las ganas que eso te da de hacer lo que esté en tus manos por ayudar a solucionar sus problemas y conseguir que tengan una buena vida. Esto no es fácil, cuesta bastante que remonten y una vez que se ha logrado, vuelven a caer sin dificultad. 

Necesitan que estemos a su lado, aunque pocas veces lo admitan o incluso dé la sensación de que no les hacemos falta. Todo el cariño que recibes cuando están recuperados y esas ganas que tienen de comerse el mundo es, ciertamente gratificante y a mi parecer, una de las cosas más bonitas que tiene la enfermería.

¿POR QUÉ LA ENFERMERÍA?

¿CÓMO SABER CUAL ES TU AUTENTICA VOCACION? ¿CÓMO SABER SI VAS A SER CAPAZ DE AFRONTAR TODAS LAS DIFICULTADES QUE VAN A SURGIR? ¿POR QUÉ ELEGIR EL AYUDAR A LOS DEMÁS POR ENCIMA DE UNO MISMO? ¿POR QUÉ LA ENFERMERÍA?

Hablo en femenino, desde mi punto de vista cómo enfermera, pero quiero englobar en general a todos los enfermeros.

Cuando tienes la vocación de ser enfermera, simplemente, ocurre. Es algo que sale de ti tan natural como el deseo, y en cierto modo, obligación que sientes, de prestar tu ayuda a la gente que lo necesita.

Cuando entras en un hospital y te sientes tan caracterizada por ese olor; ese olor, que, por cierto, a nadie gusta. Pero a ti si, te hace sentir en tu ambiente, ahí te sientes segura, es donde te puedes evadir y actuar con naturalidad.

Cuando te conoces todas las plantas y cada uno de los pasadizos y rincones del centro donde trabajas, mucho mejor que los de tu propia casa. Tu centro de trabajo, ese sitio donde creas lazos de unión tan fuertes con tus compañeros que los conoces como si fueran familia; ese lugar donde pasas horas y horas con lo que llamamos “pijama”, y en nuestro caso ese pijama nos sirve tanto para el día como para la noche, es nuestro elemento principal. Donde te acostumbras tanto a estar entre luces fluorescentes de diversas intensidades, que cuando sales a la calle, te cuesta aguantar el calor del sol.

Cuando da igual el día de la semana que sea, o si es festivo, si cae en puente o en Navidades para trabajar, nos adaptamos a todos los turnos y a todas las plantas, siempre con la sonrisa bien puesta y con la satisfacción de haber ayudado y haber hecho un gran trabajo. Y es que para eso tiene que gustarte tu profesión, porque viene de vocación, y eso es algo que siempre se tiene. Y por eso podemos pasar de trabajar en la Unidad con los más pequeños “Pediatria” a trabajar con los más ancianos “Geriatria”, pasando por otros múltiples servicios y secciones: ayuda a la mujer “Obstetricia y Ginecologia”, al hombre “Urologia”, incluso por los cuidados más intensos y complejos “Medicina Interna” y cuidados paliativos, no olvidando otra de las importantes ramas como es la Enfermería Psiquiátrica, en la cual no viene de más tener algún que otro conocimiento en Psicología, acompañado sobre todo de mucha paciencia y escucha activa.

En todo esto, aparecen los pacientes, esos pacientes, y sobre todo, esos familiares, que se pasan las horas quejándose o pidiendo explicaciones cuando intentas hacer todo lo mejor posible, y lo que no saben, es que somos poco personal para tantos pacientes, y nos multiplicamos más de lo que podemos para que todos los que tenemos a nuestro cargo estén sanos, sin molestias y bien atendidos. Esto se vuelve complicado cuando uno de nuestros pacientes presenta patologías graves, sufre convulsiones o comienza a hiperventilar. En ese momento intentas conservar la calma y continuar tu turno con normalidad atendiendo a todos tus pacientes, pero quieras o no, con el pensamiento centrado en el paciente en peor estado.

Luego están esos otros pacientes adorables, al igual que sus familiares, que no quieren causar molestias y ni siquiera tocan al timbre cuando se encuentran mal, que lo que necesitan es una sonrisa por parte de su enfermera y mucho cariño. Y ahí está la satisfacción que sientes cada vez que les prestas atención y procuras calmar sus dolores, aunque no lo consigas, pero siempre te lo agradecen por el hecho de mantener una sonrisa en la cara y sobre todo, de saber escuchar.

Por todo esto elegimos el ayudar a los demás, tanto en los momentos críticos como en casos más leves. Todo lo que se puede curar, lo curamos, o por lo menos lo intentamos. En todo caso, lo que siempre hacemos es ACOMPAÑAR, hacer que el paciente nunca se sienta solo aunque sus familiares estén a su lado. Es necesario que el paciente sienta que avanzas junto a él.

¿Y todo ese bienestar que sientes después de haber calmado el dolor que sentía un homnre con úlceras en las piernas? ¿Y aquel otro dolor que sentía una niña de 10 años porque la habían operado de Escoliosis? Todo ese sentimiento de gratitud, de haber hecho las cosas bien, es lo que te llena.

Cuantas veces nos habremos ido a casa con la cabeza a punto de reventar dándole vueltas a: ¿Por qué hice esto y no esto otro? Si hubiera actuado de otra manera, a lo mejor le habría aliviado más; o: ¿Por qué le curé de esa forma y no usé otros medios que podrían haber sido más eficaces? Y estamos deseando que llegue el día siguiente para preguntar al paciente qué tal se encuentra.

Así que… ¿Por qué la enfermería? Porque es curar y aliviar, porque es cuidar y acompañar, porque es dar amor, dar sonrisas, dar cariño, a cambio de los: Gracias de nuestros pacientes.

Primera entrada del blog

Me presento,

Mi nombre es Carmen, soy enfermera en Salamanca aunque he rotado por varias ciudades a lo largo de los años. Siempre quise ser enfermera, es algo que viene de vocación, el ayudar a los demás y mostrar lo mejor de mi es algo con lo que obtienes tu propia recompensa, el cariño y el agradecimiento de tus pacientes.

La idea de crear un blog me vino gracias a que comencé a escribir mis experiencias y quería darlas a conocer al mundo, quería que esta preciosa profesión fuera conocida por todos los lectores, y, sobre todo, estoy interesada como pueden ver, en el mundo de la Enfermería Psiquiátrica.

Quería dar las gracias a mi hermana, ella ha sido y siempre es mi mayor apoyo en todas mis decisiones, sin olvidar a mis padres.

Espero que toda la gente que quiera y que le interesen mis reflexiones me lo hagan saber, que me escriban lo que consideren, ya sea bueno o malo, todo lo agradeceré.

¡Muchas gracias!